El
23 de marzo de 1814, el Libertador Simón Bolívar ascendió a José Félix Ribas a
general en jefe del Ejercito Libertador. José Félix Ribas se había distinguido en todas las campañas libradas por los
patriotas desde 1811. Era fuente de inspiración de los soldados y disfrutaba de
un gran prestigio entre los patriotas. Su triunfo en La Victoria (Aragua) le
gano el titulo de “Vencedor de los tiranos en La Victoria”, y la derrota que
propino a Francisco Rosette en la defensa de Caracas le mereció la aclamación de
los caraqueños.
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lunes, 23 de marzo de 2020
martes, 18 de junio de 2019
El
18 de junio de 1822, Antonio José de Sucre recibe de manos del Libertador Simón
Bolívar su ascenso al grado de General de División, y el nombramiento que lo
acredita como intendente del Departamento de Quito. De esta manera se
reconocían las victorias de Sucre en la campaña libertadora de Ecuador, nación
que gobernó hasta principios de 1823. Antonio
José de Sucre fue uno de los más relevantes estrategas de la guerra de
independencia y hombre de confianza del Libertador, quien lo quería como a un
hijo. A los 15 años obtuvo el grado de Teniente. En 1814 se unió al ejército
del Libertador, en el cual ganó el ascenso a teniente coronel. Ya para
entonces, Bolívar apreció las virtudes de Sucre. De él dijo que era el alma del
ejército. Sucre se distinguió entre todos los altos oficiales patriotas por sus
virtudes. Era metódico, disciplinado, organizado, corregía el desorden y
enmendaba los errores.
domingo, 16 de junio de 2019
El 16 de junio de 1822 en medio de cohetes,
fuegos artificiales y repiques de campanas, el Libertador conoció en Quito a
Manuela Saenz, el gran amor de su vida y su mas fiel defensora. Ese día,
Bolívar entró en Quito, entre aclamaciones, recién liberada la ciudad del
dominio español. Sucre, el héroe de la batalla de Pichincha le precedía. Desde
los balcones les eran lanzadas flores por bellas y jóvenes mujeres del pueblo.
Entre ellas se encontraba Manuela Saenz, la cual contaba con 24 años para el
momento. Manuelita Saenz será el gran amor de Bolívar hasta 1830. Se mantuvo
leal a la memoria del Libertador hasta morir.
jueves, 6 de junio de 2019
Como lo mencionamos en nuestra sección "Caballos", éste magnifico e inteligente animal, desde los inmemoriales tiempos de su domesticación, ha sido junto al perro "El mejor amigo del hombre", lo ha acompañado en sus mayores proezas, como complemento o arma de guerra, para labores de agricultura y carga, trabajo de ganadería y sobretodo como medio de transporte, algunos de los cuales lo hicieron durante mucho tiempo y largas distancias. Muchos de los grandes lideres y personajes de la historia han sido amantes de estas bestias, por lo que sus monturas han quedado grabadas en las largas paginas que sus dueños escribieron en la imborrable memoria histórica.
Bucéfalo es el caballo de Alejandro Magno, y probablemente el más famoso de la Antigüedad. Bucéfalo, que significa cabeza de toro, se lo pusieron ya que, aparentemente, tenía la cara redondeada, con una ancha frente donde además había una mancha blanca que, según se cree, podía tener forma de estrella o, tal vez, de cabeza de toro, lo cual no está todavía muy claro. El animal existió de verdad. De hecho, acompañó a Alejandro Magno por toda su campaña en Asia contra el Imperio Aqueménida, hasta que finalmente murió con 30 años durante o después de la batalla del Hidaspes, la cual fue librada por el ejército de Macedonia en el año 326 a. C. Sin duda, debió de ser un fiel compañero, y quién sabe si un buen amigo, ya que Alejandro fundó en su honor la ciudad de Alejandría Bucéfala.
Genitor fue un caballo que nació en los establos que el general y dictador romano Julio César (100 a. C.-44 a. C.) tenía en su casa. El caballo presentaba atavismo en las patas, por lo que tenía varios dedos largos rematados en pezuña además del casco central, algo causado por la desactivación del gen inhibidor que impide el crecimiento de más dedos en los caballos aparte del tercero durante el desarrollo embrionario. Los augures tomaron esta rareza como un designio de los dioses y profetizaron que quien lo montase dominaría el mundo. Por ello, César lo adoptó como su caballo preferido y prohibió que nadie más lo usase como cabalgadura. Genitor (que significa "padre" en latín, nombre con el que César quiso honrar a su progenitor) participó junto con su amo en la Guerra de las Galias y le acompañó en el paso del río Rubicón. Antes de ello, Julio César mandó construir una estatua a su caballo frente al templo de la Venus Genetrix para que lo protegiera durante las batallas.
Cuando Hernán Cortés se entrevistó por primera vez con el más importante de los caudillos indígenas, la sorpresa del capitán español fue ver como Moctezuma le rendía pleitesía nada más verlo llegar montado en Molinero, el caballo hispano-árabe con el que Cortés había derrotado la resistencia azteca y que posteriormente le acompañaría en todas sus campañas. Molinero acompañó a Cortés en su regreso a España y está enterrado en los jardines del antiguo Palacio de Montpensier, actualmente sede del Colegio de las Irlandesas en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), donde el famoso conquistador nacido en Medellín (Badajoz) en 1485 moriría el 12 de febrero de 1547 a la edad de sesenta y dos años. Quienes hayan visitado los jardines del Colegio de las Irlandesas es muy posible que hayan fijado su atención en la existencia de una lápida en la que figura una extraña inscripción -CORDOBÉS-. Este fue el nuevo nombre con el que una vez en España fue rebautizado Molinero, el caballo que montó Hernán Cortés durante la conquista de México y que entre otras hazañas le salvó de una muerte segura en la famosa batalla de la Noche Triste, cuando entre el 30 de junio y el 1 de julio de 1520 las tropas españolas fueron derrotadas estrepitosamente por los indígenas aztecas en las orillas del lago de Tenochtitlan. Los barcos de la expedición española llevaron a México un total de diecisiete caballos, a partir de los cuales se desarrollaron muchas de las actuales razas autóctonas.
Marengo es el nombre de uno de los caballos de Napoleón Bonaparte y el más famoso de todos ellos, destacando en la cuadra de Napoleón, que se componía de unos 130 ejemplares para su uso personal. Otros de sus más famosos corceles eran Vizir y Blanco. Era un caballo de constitución fuerte, pero de pequeña alzada, que era de 1,45 m. De raza árabe, debe su nombre a la batalla de Marengo que los ejércitos imperiales franceses ganaron en Marengo (Italia) el 14 de julio de 1800, fue importado desde Egipto en ese año. Marengo, fue herido ocho veces en su carrera, llevó al emperador en la batalla de Austerlitz, en la batalla de Jena, en la batalla de Wagram, y en la batalla de Waterloo.
También fue utilizado al galope entre Valladolid y Burgos por Napoleón, recorriendo la distancia de 130 kilómetros en cinco horas. Sobrevivió a la retirada de Moscú en 1812. El semental fue capturado en 1815 en la batalla de Waterloo por Guillermo Henry Francis Petre, 11º Barón Petre. Vivió alrededor de 38 años, entre 1793 y 1831. Su esqueleto se encuentra en Inglaterra, en el Museo Nacional del Ejército de Sandhurst.
Tornado, el caballo del Zorro fue interpretado por un caballo campeón llamado Diamond Decorador, de raza Cuarto de Milla. Nacido en 1950, Tornado fue Ganador del Grand Nationals Medal Class. En su haber registró 14 triunfos en shows consecutivos. Debido a su color, gran belleza y talento, fue adquirido por Walt Disney´s Studios en 1957 para ser el caballo del protagonista de la serie. Para algunas posturas como cruzar las patas, inclinarse, y otras que no son naturales, hace falta mucho entrenamiento, así parecía que Tornado tenía todas las cualidades que los productores requerían pero un lamentable accidente le provocó múltiples fracturas durante un rodaje. Tal fue el impacto que lo durmieron y usaron otros caballos parecidos a él para continuar con el rodaje.
También fue utilizado al galope entre Valladolid y Burgos por Napoleón, recorriendo la distancia de 130 kilómetros en cinco horas. Sobrevivió a la retirada de Moscú en 1812. El semental fue capturado en 1815 en la batalla de Waterloo por Guillermo Henry Francis Petre, 11º Barón Petre. Vivió alrededor de 38 años, entre 1793 y 1831. Su esqueleto se encuentra en Inglaterra, en el Museo Nacional del Ejército de Sandhurst.
Tornado, el caballo del Zorro fue interpretado por un caballo campeón llamado Diamond Decorador, de raza Cuarto de Milla. Nacido en 1950, Tornado fue Ganador del Grand Nationals Medal Class. En su haber registró 14 triunfos en shows consecutivos. Debido a su color, gran belleza y talento, fue adquirido por Walt Disney´s Studios en 1957 para ser el caballo del protagonista de la serie. Para algunas posturas como cruzar las patas, inclinarse, y otras que no son naturales, hace falta mucho entrenamiento, así parecía que Tornado tenía todas las cualidades que los productores requerían pero un lamentable accidente le provocó múltiples fracturas durante un rodaje. Tal fue el impacto que lo durmieron y usaron otros caballos parecidos a él para continuar con el rodaje.
Antinoo se llamaba el caballo de Jose Tomas Boves "El Tatita", el mayor amor de Boves junto con su querida Inés, un soberbio corcel negro charolado, quien lo acompañaba en todas las batallas, y cuyo nombre se lo habia puesto en recuerdo de su padre. Montado en éste caballo, Boves arengaba a sus hombres y estando al frente de ellos iniciaba sus prodigiosas marchas en los llanos con aquellas hordas, que él mismo llamó “La Legión Infernal”. La leyenda decía lo siguiente: "…que el caballo de Boves solo lo podía montar él o el Diablo…". En la batalla de San Mateo, el 28 de febrero de 1814, cayó muerto de un balazo el brioso animal, que tantas escenas sangrientas había presenciado. Boves, transido de dolor, se abrazó a él y, cuentan, que solo aquel día le vieron llorar sus soldados.
Palomo fue uno de los caballos de Simón Bolívar, el Libertador. El caballo era blanco, de gran estatura y con una cola que llegaba casi hasta el suelo. Regalo de Casilda Zafra, una campesina de la población de Santa Rosa de Viterbo, hoy departamento de Boyacá, Colombia, poco después de la travesía del ejército patriota desde los llanos venezolanos atravesando el páramo de Pisba en 1819. Sobre el lomo de Palomo, Bolívar venció en la Batalla del Pantano de Vargas, en la Batalla de Boyacá, en la Batalla de Bomboná y en la Batalla de Junín. No se sabe cuál fue el final de Palomo. Se cree que Bolívar se lo regaló al general Andrés de Santa Cruz en Bolivia en el año 1826 y allí se pierde su rastro. Otros dicen que murió en la Hacienda Mulaló el 17 de diciembre 1840 ,municipio de Yumbo Valle del Cauca , sus herraduras y otros implementos del caballo son exhibidos en el museo de Mulaló, entonces lo más probable es que el caballo se quedó allí en el año 1829, cuando Bolívar venía desde Ecuador hacia Bogotá. Sin embargo, debemos acotar que nuestro Libertador prefería desplazarse en mulas para hacer con mas comodidad sus viajes. Para conocer un poco mas sobre Simón Bolívar y su relación con sus caballos, se recomienda leer el libro de Cornelio Hispano "El libro de oro de Bolívar", específicamente el capitulo titulado Los Caballos de Bolívar.
El primer gran ídolo del hipismo venezolano fue Grano de Oro, un singular alazán de origen irlandés que fue registrado con el nombre de Roe en su país de origen donde ganó una carrera. Llegó a Venezuela el año 1941 medio patuleco, todo lesionado y castrado, integrando un lote de purasangres remitido por la firma "Machado and Company". Según los registros costó mil dólares (un poco mas de tres mil bolívares). Desde 1941 hasta 1947, Grano de Oro participó en 86 carreras en Venezuela de las cuales ganó 27, con 19 segundos, 16 terceros, 9 cuartos y 15 no figuraciones, de sus 27 triunfos, el más afortunado de los jockeys que tuvieron el placer de conducirlo fue León Padilla, con el que ganó 10 carreras de 15 oportunidades. Paradójicamente, al terminar su gran campaña pistera, Grano de Oro fue adquirido por el Hipódromo Nacional y se convirtió en el caballo que encabezaba el desfile de los ejemplares que participaban en de los grandes eventos clásicos, como un símbolo viviente de la Grandeza del Hipismo Venezolano. Posteriormente Grano de Oro fue retirado y vivió en los boxes de la Escuela de Jinetes horriblemente deformado por la infosura que lo atacó. El Ídolo en las pistas del Hipódromo de El Paraíso, murió de un ataque al corazón el 7 de agosto de 1957. Un crack que jamás podrá borrarse de la historia hípica venezolana.
Rucios han sido casi todos los caballos en que los Héroes (y los que así se creen) los perpetúan en óleos y acuarelas. Es irónico ver a los héroes montados en caballos de casta árabe, en los monumentos ecuestre, pero los que murieron con los héroes en sus lomos son ignorados, los verdaderos luchadores enjutados, trotones, galoperos, criollos, no aparecen en las estatuas; porque los escultores prefirieron tomar como modelo a los de casta árabe.
(Créditos: http://aprendamosconluna.blogspot.com)
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jueves, 28 de marzo de 2019
Nacida en la hacienda el Totumo, ubicada en San José de Tiznados, Estado Guárico, el 21 de septiembre de 1773, Matea Bolivar o Negra Matea como se le conoce en la historia, fue una niña esclavizada de la familia Bolívar. Al llegar a la casa de Juan Vicente Bolívar, padre del Libertador, Matea fue bien recibida por la esposa María de la Concepción Palacios y Blanco, al lado de la cual aprendió con esmero el arte culinario y sus postres se hicieron muy famosos. Al lado de la niña Matea estaba siempre Hipólita Bolívar a quien trajeron de San Mateo para amamantar al pequeño Simón. Bolívar parte a España por 3 años en 1799. Matea vuelve a tener contacto con el Libertador cuando éste regresa a Venezuela en 1802 después de casarse con María Teresa del Toro y Alaiza.
“Cuando Matea supo que su amo se había casado y volvía a Caracas, suplicó a su ama, doña María Antonia Bolívar (hermana de Simón) que le permitiera que fuera ella la criada de mano, la que sirviera en aquel joven matrimonio”. Simón se llevó a Matea de vuelta a San Mateo (Aragua), pero poco tiempo después de su llegada, María Teresa, de 21 años, dos más que él, murió el 22 de enero de 1803, a consecuencia de lo que entonces se conocía como “fiebres malignas” (fiebre amarilla o paludismo).
Matea presenció el ataque realista de José Tomás Boves a la hacienda de San Mateo, el capitán Ricaurte prendió fuego a la pólvora el 25 de marzo de 1814, con lo cual pereció él y aquéllos que se hallaban dentro del recinto, pero no lograron llegar a la llamada “casa alta” donde se encontraba la familia de Bolívar. Luego de la invasión y masacre de Boves a Caracas, Bolívar designa a Matea para que acompañe a María Antonia en el exilio en el Caribe que la llevará a Cuba de donde regresaran en 1821, tras el triunfo de Bolívar en Carabobo. Aunque Simón Bolívar decretó la libertad de los esclavizados en 1821, Matea que en realidad no era tratada como esclava por el Libertador, siguió al lado de su familia, como una más.
Cuando se supo en Caracas la muerte del Libertador, acaecida en Santa Marta, Colombia, el 17 de diciembre de 1830, Matea compartió con la familia del héroe muerto la gran pena que los agobiaba. En 1842, estuvo presente al lado del presidente José Antonio Páez en el recibimiento de los restos del Libertador provenientes de Colombia. También acompañó al Presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, cuando trasladaron los restos del Libertador desde la catedral de Caracas hasta el Panteón Nacional, el 28 de octubre de 1876. Matea contaba ya con 103 años. La gente en Caracas se asombraba de la longevidad de Matea.
Matea murió a la edad de 112 años y seis meses, el 29 de marzo de 1886. Sus restos reposaron en la cripta de los Bolívar en la Catedral de Caracas hasta el 8 de marzo de 2017 cuando junto a Hipólita Bolívar y la Jefa Apacuana fueron elevadas al Panteón Nacional.
jueves, 28 de febrero de 2019
Un día como hoy, murió en el humilde pueblo de Amotape, Paita, Perú, en el año 1854, uno de los venezolanos mas ilustres e internacionales que ha parido esta patria, Don Simón Rodriguez, en una inmensa y cruda pobreza, quien fuera el mas grande de los maestros del Libertador Simón Bolívar, había ido a parar a ese olvidado lugar después de haber viajado tanto por diferentes lugares del mundo. Nacido en Caracas, el 28 de octubre de 1769, bajo el nombre de Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez, quien desde la niñez demostraba grandes inclinaciones por la enseñanza y el compartir del saber. En mayo de 1791 ―cuando ya tenía 21 años― el Cabildo de Caracas le dio un puesto como profesor en la Escuela de Lectura y Escritura para Niños. En esta escuela tuvo la oportunidad de ser el tutor del futuro libertador Simón Bolívar.
El tutor de Bolívar, Carlos Palacios y Blanco, decidió enviar a Bolívar a vivir con Simón Rodríguez porque no podía atenderlo personalmente. Ante la perspectiva de vivir con Rodríguez, el 23 de julio de 1795 Bolívar escapó de la casa de su tío Carlos para refugiarse en la casa de su hermana María Antonia, quien ejerció su custodia temporal, hasta que la Real Audiencia de Caracas resolvió el litigio judicial y devolvió a Carlos Palacios la custodia de Bolívar. Este trató de resistirse pero fue sacado por la fuerza de casa de su hermana y llevado en volandas por un esclavo hasta la humilde casa de Rodríguez. En 1794, Simón Rodríguez presentó un escrito crítico, Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento. Fuertemente influenciado por el Emilio de Jean-Jacques Rousseau, Simón Rodríguez desarrolló una revolucionaria concepción de lo que debía ser el modelo educativo de las naciones americanas. En 1824, el mismo Bolívar ―en carta al general Santander― decía que su maestro «enseñaba divirtiendo».
Su participación en la Conspiración de Gual y España, descubierta en julio de 1797, en contra de la corona española lo obligó a renunciar a su cargo de maestro y huir del territorio venezolano, con 27 años. En 1797, en la villa de Kingston (en la isla de Jamaica), cambió su nombre a Samuel Robinsón. Después de permanecer algunos años en los Estados Unidos, en 1801 viajó a Francia. En 1804, con 34 años, se encontró en París con Simón Bolívar (21 años), de quien había sido maestro poco más de diez años antes.
Regresa a América en 1823, usando el nombre de Simón Rodríguez nuevamente. En 1824 establece en Colombia la primera «escuela-taller». Atiende al llamado hecho por Bolívar desde el Perú, y es nombrado «Director de la Educación Pública, Ciencias, Artes Físicas y Matemáticas» y «Director de Minas, Agricultura y Vías Públicas» de Bolivia. En 1826, establece una segunda escuela-taller como parte del proyecto para toda Bolivia. Pero el Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia desde octubre de 1826, no tenía una buena relación con él, por lo que Rodríguez dimitió el mismo año, trabajando el resto de su vida como educador y escritor, viviendo alternadamente entre Perú, Chile y Ecuador. Muy importante es su trabajo titulado Sociedades Americanas, dividido en varias ediciones publicadas en Arequipa (1828), Concepción (1834), Valparaíso (1838), y Lima (1842). El texto insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, idea que sintetiza su frase: "La América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales sus medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos".
En los años finales de su vida dio clases en varios colegios de Quito y Guayaquil (Ecuador); debido a un incendio que azotó esta ciudad, gran parte de su obra quedó hecha cenizas. En 1853 emprendió su último viaje rumbo a Lima (Perú) al lado de su hijo José, y de Camilo Gómez, un compañero de este, en Paita mantuvo contacto con la heroína sudamericana Manuela Sáenz quien también se encontraba exiliada allí. La muerte lo sorprendió el 28 de febrero de 1854, con 84 años, en el caserío de Amotape, a orillas del río Chira. Setenta años después (hacia 1925) sus restos fueron trasladados al panteón de Perú, y en 1954 al Panteón Nacional de su Caracas natal.
domingo, 28 de octubre de 2018
Mediante un decreto promulgado el 27 de marzo de 1874 por el presidente Antonio Guzmán Blanco, la iglesia de la Santísima Trinidad de Caracas fue transformada en Panteón Nacional, con el objeto de conservar los restos de los Próceres de la Independencia y de las personas eminentes. Con relación a la vieja iglesia, la misma había sido construida por Juan Domingo del Sacramento Infante a mediados del siglo XVIII, pero fue destruida casi totalmente por el terremoto de 1812. Por tanto su lenta reconstrucción continuó bajo la dirección de varios ingenieros y al declararla convertida en Panteón Nacional, no estaba terminada aún. Por otra parte, la escogencia de este templo para tan particular destino era motivada por sus antecedentes históricos: a su regreso desde Santa Marta, en 1842, los restos del Libertador Simón Bolívar habían sido depositados temporalmente en esa iglesia. En ella también fueron sepultados, en 1851, los restos del marqués del Toro y más tarde, los de José Gregorio Monagas, Andrés Ibarra y Ezequiel Zamora.
El decreto de Guzmán Blanco fue acompañado por la orden de la terminación de sus fachadas en base al proyecto que para la iglesia había diseñado el ingeniero José Gregorio Solano en los años 1853-1858. Los trabajos fueron conducidos por los ingenieros Julián Churión, Juan Hurtado Manrique, Tomás Soriano y Roberto García, inaugurándose la obra el 28 de octubre de 1875. No obstante, la verdadera consagración del edificio se efectuó el mismo día de San Simón un año más tarde (28.10.1876), cuando se trasladaron desde la catedral los restos del Libertador.
sábado, 13 de octubre de 2018
Libertador fue el título otorgado por la Municipalidad de Caracas el 14 de octubre de 1813 a Simón Bolívar, quien en una campaña militar (Campaña Admirable) partió de Cúcuta, en el Virreinato de Nueva Granada (hoy Colombia), y finalizó en Caracas el 6 de agosto de 1813, liberando así el occidente de Venezuela del dominio español.
Bolívar siempre sintió mucho aprecio por este título. Pocos días después de recibirlo escribió:
"Libertador de Venezuela: el título más glorioso y satisfactorio para mí que el cetro de todos los imperios de la Tierra...".
El Congreso venezolano (que no se había reunido desde 1812), reunido en Angostura (hoy Ciudad Bolívar) en 1819 ratificó la decisión de la Municipalidad de Caracas. Para el pueblo de Venezuela es el padre de la patria.
miércoles, 10 de octubre de 2018
El 11 de octubre de 1816, José Antonio Páez, con 700 hombres, dirige y gana la Batalla de El Yagual en la margen izquierda del río Arauca. Allí estaban concentradas las fuerzas realistas, agrupadas en 600 infantes y 1.700 jinetes, al mando del Coronel Francisco López. Páez, que hasta ese momento era Teniente Coronel, asumió la jefatura y actuó como General de Brigada; bajo sus órdenes estaban dos generales, Urdaneta y Serviez, además de Santander más otros coroneles y comandantes. La batalla se resolvió a favor de los republicanos, permitiendo la pronta toma de Achaguas.
Páez, contaba con 700 hombres divididos en tres grupos a las órdenes de Urdaneta, Santander y Serviez, ya que a mediados de año, las guerrillas y los Jefes Supremos habían nombrado a Páez como Jefe Supremo. Urdaneta, Santander y Serviez tenían una jerarquía militar mayor a la de Páez, pero aceptaron quedar bajo sus órdenes, para evitar división en las fuerzas republicanas de la zona. Al acercarse y presentar pelea con su Caballería de bravos llaneros a los españoles, la primera bala mata a su caballo; con rodilla en tierra arenga a su tropa a vengar a su caballo, después derrotan a los realistas. En las orillas del río Arauca, consiguiendo el control de los llanos de Apure.
En el sitio donde se realizó la Batalla se encuentra un Monumento Conmemorativo llamado “Brazo de Páez”, que simboliza un Brazo del General con una lanza usada en dicho combate. A partir de esa victoria, el ascendiente de Páez creció en los llanos y entre el ejército patriota. Cuando Francisco de Paula Santander pretendió asumir el mando de las tropas, éstas lo desconocieron y sólo aceptaron a Páez como jefe del ejército de los llanos venezolanos.
Páez, contaba con 700 hombres divididos en tres grupos a las órdenes de Urdaneta, Santander y Serviez, ya que a mediados de año, las guerrillas y los Jefes Supremos habían nombrado a Páez como Jefe Supremo. Urdaneta, Santander y Serviez tenían una jerarquía militar mayor a la de Páez, pero aceptaron quedar bajo sus órdenes, para evitar división en las fuerzas republicanas de la zona. Al acercarse y presentar pelea con su Caballería de bravos llaneros a los españoles, la primera bala mata a su caballo; con rodilla en tierra arenga a su tropa a vengar a su caballo, después derrotan a los realistas. En las orillas del río Arauca, consiguiendo el control de los llanos de Apure.
En el sitio donde se realizó la Batalla se encuentra un Monumento Conmemorativo llamado “Brazo de Páez”, que simboliza un Brazo del General con una lanza usada en dicho combate. A partir de esa victoria, el ascendiente de Páez creció en los llanos y entre el ejército patriota. Cuando Francisco de Paula Santander pretendió asumir el mando de las tropas, éstas lo desconocieron y sólo aceptaron a Páez como jefe del ejército de los llanos venezolanos.
martes, 9 de octubre de 2018
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) celebra el Día Del Soldado Venezolano, en conmemoración del Reglamento Sobre Raciones, Vestidos y Alimentación que el Libertador Simón Bolívar decretó, tal día como hoy, hace 205 años, al término de la Campaña Admirable.
Por medio de este decreto, Bolívar quiso remediar la lamentable situación de los soldados que, provenientes de los más remotos caseríos de Los Andes y del llano venezolano, habían abandonado sus familias y hogares para arriesgar sus vidas por la Patria, integrándose al inmortal ejército que triunfó en batallas como las de Niquitao -que permitió dominar los llanos venezolanos- y Taguanes, que abrió las puertas de Valencia y de Caracas. Cuando fue proclamado Libertador por la Municipalidad y el pueblo de Caracas, expresó en su discurso que los soldados que lo habían acompañado en las batallas eran los verdaderos Libertadores de Venezuela.
Para honrar este gesto del Padre de la Patria, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana celebra en todo el país, en este día, actos sencillos y solemnes dentro de las instalaciones militares del Ejército venezolano, para conmemorar y reafirmar el ejemplo bolivariano de compromiso con la institución y sus integrantes. Más de 200 años han transcurrido, y las condiciones de vida de la tropa regular de nuestra Fuerza Armada ha sido objeto de sensibles mejoras, optimizando la orientación y preparación de los jóvenes que prestan servicio militar, para que aporten conscientemente su mejor esfuerzo al pleno desarrollo del país y asuman la vanguardia de la lucha que nuestra nación desarrolla por mantener incólumes su seguridad, su integridad y soberanía, lo cual es el más esencial de los deberes y responsabilidades de todo soldado venezolano.
Al conmemorarse hoy el Día del Soldado Venezolano, la Patria agradece con orgullo a todos aquellos que, a lo largo de nuestra historia, han demostrado y demuestran con honor, responsabilidad e inigualable sentido del deber, la vocación de servir a Venezuela aún en las circunstancias más difíciles.
“Sigo la gloriosa carrera de las armas solo para lograr el honor que ellas dan, para liberar a mi Patria y para merecer las bendiciones de los pueblos”.
Simón Bolívar
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