El
23 de marzo de 1814, el Libertador Simón Bolívar ascendió a José Félix Ribas a
general en jefe del Ejercito Libertador. José Félix Ribas se había distinguido en todas las campañas libradas por los
patriotas desde 1811. Era fuente de inspiración de los soldados y disfrutaba de
un gran prestigio entre los patriotas. Su triunfo en La Victoria (Aragua) le
gano el titulo de “Vencedor de los tiranos en La Victoria”, y la derrota que
propino a Francisco Rosette en la defensa de Caracas le mereció la aclamación de
los caraqueños.
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lunes, 23 de marzo de 2020
domingo, 18 de agosto de 2019
El
17 de agosto de 1850, fallece en Francia el Libertador de Argentina, general
Jose de San Martín. San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de
yapeyú, situado a orillas del caudaloso rio Uruguay, que dependía del
virreinato del Rio de la Plata (Argentina). Recibió el grado de teniente
coronel luchando contra los franceses en el ejercito de los aliados España,
Portugal e Inglaterra (Reino Unido). El
Gobierno independiente de Buenos Aires acepta los servicios de San Martín,
reconoce su grado de teniente coronel y le encarga crear un cuerpo de combate
que luego se transforma en el glorioso Regimiento de Granaderos a Caballo. El
12 de febrero de 1817, pocos días después del paso de la cordillera, el
ejercito de Los Andes vence a los realistas en la batalla de Chacabuco (Chile)
y a los pocos días el Libertador entra en la ciudad de Santiago. El ejercito
unido argentino y chileno derrota completamente a los realistas en la batalla
de Maipú, que puso fin a los esfuerzos españoles para dominar el país. En el
mes de julio de 1821, San Martin entra triunfante a Lima, proclama la
Indenpendencia y es designado Protector del Perú.
martes, 18 de junio de 2019
El
18 de junio de 1822, Antonio José de Sucre recibe de manos del Libertador Simón
Bolívar su ascenso al grado de General de División, y el nombramiento que lo
acredita como intendente del Departamento de Quito. De esta manera se
reconocían las victorias de Sucre en la campaña libertadora de Ecuador, nación
que gobernó hasta principios de 1823. Antonio
José de Sucre fue uno de los más relevantes estrategas de la guerra de
independencia y hombre de confianza del Libertador, quien lo quería como a un
hijo. A los 15 años obtuvo el grado de Teniente. En 1814 se unió al ejército
del Libertador, en el cual ganó el ascenso a teniente coronel. Ya para
entonces, Bolívar apreció las virtudes de Sucre. De él dijo que era el alma del
ejército. Sucre se distinguió entre todos los altos oficiales patriotas por sus
virtudes. Era metódico, disciplinado, organizado, corregía el desorden y
enmendaba los errores.
domingo, 16 de junio de 2019
El 16 de junio de 1822 en medio de cohetes,
fuegos artificiales y repiques de campanas, el Libertador conoció en Quito a
Manuela Saenz, el gran amor de su vida y su mas fiel defensora. Ese día,
Bolívar entró en Quito, entre aclamaciones, recién liberada la ciudad del
dominio español. Sucre, el héroe de la batalla de Pichincha le precedía. Desde
los balcones les eran lanzadas flores por bellas y jóvenes mujeres del pueblo.
Entre ellas se encontraba Manuela Saenz, la cual contaba con 24 años para el
momento. Manuelita Saenz será el gran amor de Bolívar hasta 1830. Se mantuvo
leal a la memoria del Libertador hasta morir.
jueves, 28 de marzo de 2019
Nacida en la hacienda el Totumo, ubicada en San José de Tiznados, Estado Guárico, el 21 de septiembre de 1773, Matea Bolivar o Negra Matea como se le conoce en la historia, fue una niña esclavizada de la familia Bolívar. Al llegar a la casa de Juan Vicente Bolívar, padre del Libertador, Matea fue bien recibida por la esposa María de la Concepción Palacios y Blanco, al lado de la cual aprendió con esmero el arte culinario y sus postres se hicieron muy famosos. Al lado de la niña Matea estaba siempre Hipólita Bolívar a quien trajeron de San Mateo para amamantar al pequeño Simón. Bolívar parte a España por 3 años en 1799. Matea vuelve a tener contacto con el Libertador cuando éste regresa a Venezuela en 1802 después de casarse con María Teresa del Toro y Alaiza.
“Cuando Matea supo que su amo se había casado y volvía a Caracas, suplicó a su ama, doña María Antonia Bolívar (hermana de Simón) que le permitiera que fuera ella la criada de mano, la que sirviera en aquel joven matrimonio”. Simón se llevó a Matea de vuelta a San Mateo (Aragua), pero poco tiempo después de su llegada, María Teresa, de 21 años, dos más que él, murió el 22 de enero de 1803, a consecuencia de lo que entonces se conocía como “fiebres malignas” (fiebre amarilla o paludismo).
Matea presenció el ataque realista de José Tomás Boves a la hacienda de San Mateo, el capitán Ricaurte prendió fuego a la pólvora el 25 de marzo de 1814, con lo cual pereció él y aquéllos que se hallaban dentro del recinto, pero no lograron llegar a la llamada “casa alta” donde se encontraba la familia de Bolívar. Luego de la invasión y masacre de Boves a Caracas, Bolívar designa a Matea para que acompañe a María Antonia en el exilio en el Caribe que la llevará a Cuba de donde regresaran en 1821, tras el triunfo de Bolívar en Carabobo. Aunque Simón Bolívar decretó la libertad de los esclavizados en 1821, Matea que en realidad no era tratada como esclava por el Libertador, siguió al lado de su familia, como una más.
Cuando se supo en Caracas la muerte del Libertador, acaecida en Santa Marta, Colombia, el 17 de diciembre de 1830, Matea compartió con la familia del héroe muerto la gran pena que los agobiaba. En 1842, estuvo presente al lado del presidente José Antonio Páez en el recibimiento de los restos del Libertador provenientes de Colombia. También acompañó al Presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, cuando trasladaron los restos del Libertador desde la catedral de Caracas hasta el Panteón Nacional, el 28 de octubre de 1876. Matea contaba ya con 103 años. La gente en Caracas se asombraba de la longevidad de Matea.
Matea murió a la edad de 112 años y seis meses, el 29 de marzo de 1886. Sus restos reposaron en la cripta de los Bolívar en la Catedral de Caracas hasta el 8 de marzo de 2017 cuando junto a Hipólita Bolívar y la Jefa Apacuana fueron elevadas al Panteón Nacional.
jueves, 28 de febrero de 2019
Un día como hoy, murió en el humilde pueblo de Amotape, Paita, Perú, en el año 1854, uno de los venezolanos mas ilustres e internacionales que ha parido esta patria, Don Simón Rodriguez, en una inmensa y cruda pobreza, quien fuera el mas grande de los maestros del Libertador Simón Bolívar, había ido a parar a ese olvidado lugar después de haber viajado tanto por diferentes lugares del mundo. Nacido en Caracas, el 28 de octubre de 1769, bajo el nombre de Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez, quien desde la niñez demostraba grandes inclinaciones por la enseñanza y el compartir del saber. En mayo de 1791 ―cuando ya tenía 21 años― el Cabildo de Caracas le dio un puesto como profesor en la Escuela de Lectura y Escritura para Niños. En esta escuela tuvo la oportunidad de ser el tutor del futuro libertador Simón Bolívar.
El tutor de Bolívar, Carlos Palacios y Blanco, decidió enviar a Bolívar a vivir con Simón Rodríguez porque no podía atenderlo personalmente. Ante la perspectiva de vivir con Rodríguez, el 23 de julio de 1795 Bolívar escapó de la casa de su tío Carlos para refugiarse en la casa de su hermana María Antonia, quien ejerció su custodia temporal, hasta que la Real Audiencia de Caracas resolvió el litigio judicial y devolvió a Carlos Palacios la custodia de Bolívar. Este trató de resistirse pero fue sacado por la fuerza de casa de su hermana y llevado en volandas por un esclavo hasta la humilde casa de Rodríguez. En 1794, Simón Rodríguez presentó un escrito crítico, Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento. Fuertemente influenciado por el Emilio de Jean-Jacques Rousseau, Simón Rodríguez desarrolló una revolucionaria concepción de lo que debía ser el modelo educativo de las naciones americanas. En 1824, el mismo Bolívar ―en carta al general Santander― decía que su maestro «enseñaba divirtiendo».
Su participación en la Conspiración de Gual y España, descubierta en julio de 1797, en contra de la corona española lo obligó a renunciar a su cargo de maestro y huir del territorio venezolano, con 27 años. En 1797, en la villa de Kingston (en la isla de Jamaica), cambió su nombre a Samuel Robinsón. Después de permanecer algunos años en los Estados Unidos, en 1801 viajó a Francia. En 1804, con 34 años, se encontró en París con Simón Bolívar (21 años), de quien había sido maestro poco más de diez años antes.
Regresa a América en 1823, usando el nombre de Simón Rodríguez nuevamente. En 1824 establece en Colombia la primera «escuela-taller». Atiende al llamado hecho por Bolívar desde el Perú, y es nombrado «Director de la Educación Pública, Ciencias, Artes Físicas y Matemáticas» y «Director de Minas, Agricultura y Vías Públicas» de Bolivia. En 1826, establece una segunda escuela-taller como parte del proyecto para toda Bolivia. Pero el Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia desde octubre de 1826, no tenía una buena relación con él, por lo que Rodríguez dimitió el mismo año, trabajando el resto de su vida como educador y escritor, viviendo alternadamente entre Perú, Chile y Ecuador. Muy importante es su trabajo titulado Sociedades Americanas, dividido en varias ediciones publicadas en Arequipa (1828), Concepción (1834), Valparaíso (1838), y Lima (1842). El texto insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, idea que sintetiza su frase: "La América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales sus medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos".
En los años finales de su vida dio clases en varios colegios de Quito y Guayaquil (Ecuador); debido a un incendio que azotó esta ciudad, gran parte de su obra quedó hecha cenizas. En 1853 emprendió su último viaje rumbo a Lima (Perú) al lado de su hijo José, y de Camilo Gómez, un compañero de este, en Paita mantuvo contacto con la heroína sudamericana Manuela Sáenz quien también se encontraba exiliada allí. La muerte lo sorprendió el 28 de febrero de 1854, con 84 años, en el caserío de Amotape, a orillas del río Chira. Setenta años después (hacia 1925) sus restos fueron trasladados al panteón de Perú, y en 1954 al Panteón Nacional de su Caracas natal.
sábado, 13 de octubre de 2018
Libertador fue el título otorgado por la Municipalidad de Caracas el 14 de octubre de 1813 a Simón Bolívar, quien en una campaña militar (Campaña Admirable) partió de Cúcuta, en el Virreinato de Nueva Granada (hoy Colombia), y finalizó en Caracas el 6 de agosto de 1813, liberando así el occidente de Venezuela del dominio español.
Bolívar siempre sintió mucho aprecio por este título. Pocos días después de recibirlo escribió:
"Libertador de Venezuela: el título más glorioso y satisfactorio para mí que el cetro de todos los imperios de la Tierra...".
El Congreso venezolano (que no se había reunido desde 1812), reunido en Angostura (hoy Ciudad Bolívar) en 1819 ratificó la decisión de la Municipalidad de Caracas. Para el pueblo de Venezuela es el padre de la patria.
martes, 9 de octubre de 2018
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) celebra el Día Del Soldado Venezolano, en conmemoración del Reglamento Sobre Raciones, Vestidos y Alimentación que el Libertador Simón Bolívar decretó, tal día como hoy, hace 205 años, al término de la Campaña Admirable.
Por medio de este decreto, Bolívar quiso remediar la lamentable situación de los soldados que, provenientes de los más remotos caseríos de Los Andes y del llano venezolano, habían abandonado sus familias y hogares para arriesgar sus vidas por la Patria, integrándose al inmortal ejército que triunfó en batallas como las de Niquitao -que permitió dominar los llanos venezolanos- y Taguanes, que abrió las puertas de Valencia y de Caracas. Cuando fue proclamado Libertador por la Municipalidad y el pueblo de Caracas, expresó en su discurso que los soldados que lo habían acompañado en las batallas eran los verdaderos Libertadores de Venezuela.
Para honrar este gesto del Padre de la Patria, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana celebra en todo el país, en este día, actos sencillos y solemnes dentro de las instalaciones militares del Ejército venezolano, para conmemorar y reafirmar el ejemplo bolivariano de compromiso con la institución y sus integrantes. Más de 200 años han transcurrido, y las condiciones de vida de la tropa regular de nuestra Fuerza Armada ha sido objeto de sensibles mejoras, optimizando la orientación y preparación de los jóvenes que prestan servicio militar, para que aporten conscientemente su mejor esfuerzo al pleno desarrollo del país y asuman la vanguardia de la lucha que nuestra nación desarrolla por mantener incólumes su seguridad, su integridad y soberanía, lo cual es el más esencial de los deberes y responsabilidades de todo soldado venezolano.
Al conmemorarse hoy el Día del Soldado Venezolano, la Patria agradece con orgullo a todos aquellos que, a lo largo de nuestra historia, han demostrado y demuestran con honor, responsabilidad e inigualable sentido del deber, la vocación de servir a Venezuela aún en las circunstancias más difíciles.
“Sigo la gloriosa carrera de las armas solo para lograr el honor que ellas dan, para liberar a mi Patria y para merecer las bendiciones de los pueblos”.
Simón Bolívar
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